sábado, 1 de noviembre de 2008

CADAVÉRICO FELINO EN LA BARRA

A Antonio Ferreira

Y algún demonio
virgen
desea romper
algún corazón de opio
y algún himen,
mientras tanto
finge
que no lo es
y se masturba
encima
de todas nuestras
resacas
y sólo queda
el precipicio,
la cornisa
de las caderas
y sus dudas
y su mano
manchada
de semen,
su sonrisa
florece
con el fuego
que quema
las flores
del edén,
mientras
alguien
lee
a Schopenhauer,
a Nietzsche
y el manual de
la tele,
pero mientras
alguien bebe
Budweiser
y se plantée
el destino,
la verdad
y el llamarme
para salir
un sábado
a destruirme,
cadavérico
felino,
no seas
cuántas
vidas tendrás
pero
conozco
tus vicios,
no sé
si eres veneno
o sabiduría
pero como
todo
lo bueno
viene
en frascos
pequeños,
y todo lo malo
se pega,
creo
que somos
la cara b
de ésta
sociedad,
Ferre
maúlla
y chilla,
folla
y pinta,
no se
si serás
mi alma
gemela,
si acaso
una fotocopia
con manchas
de tinta,
pero algo
es algo,
hazme
un grabado
en la pupila,
fírmame
en el talón
tú serás
mi Soutine,
mi Pollock,
mi Munch y
mi Schiele,
alguno
más
pero déjales
ellos mueren,
tú por ahora
vives,
escribes
y tachas,
finges
y hablas,
sé que
finges
porque
eres de los míos
y creo
que empecé
a hacer
ese grupo
cuándo
nos conocimos,
algo me dijo algo
y aún
estoy
por descifrarlo
pero sé
que merecerá
la pena,
estoy pensando
en darte
sangre
de mis venas,
para que me hagas
un retrato
a rojos,
tonos
desgarrados
por favor,
arráncame
mis músculos,
estoy
buscando
al mundo,
qué tal
si nos pillamos
unas mochilas
y vamos
juntos,
sé que estamos
buscando
lo mismo,
no sé
si fue el destino,
pero ya
hemos
emprendido
nuestro camino
con parada
en la barra,
y por ahora
no está nada mal.

Carlos Gutiérrez H., Se quedó sin palabras...

Poco decir de este gato en forma de humano, de los pocos gatos de los que me fio.

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